domingo, 1 de junio de 2014

Unidad 21 - Posidón (Neptuno)

Posidón, el hermano de Zeus e hijo de Crono y Rea, había aceptado a regañadientes la parcela de poder que le había tocado en el reparto del Universo. Él tenía el dominio sobre los mares, y hubiera preferido el del Olimpo. Por eso y por el mal carácter de Zeus, en los primeros tiempos, los dos hermanos anduvieron peleándose, y Posidón incluso llegó a rebelarse contra el dios olímpico, por lo que tuvo que sufrir un castigo de destierro en Troya construyendo junto con Apolo las murallas de la ciudad.
Pero después las relaciones se normalizaron y, Posidón se acostumbró a sus dominios marítimos. Fue para los griegos un dios muy importante, ya que el mar el Grecia significaba vida, comunicación y riqueza: En efecto, en un país tan montañoso, los caminos por tierra eran tremendamente difíciles, mientras que el mar, que lo rodeaba en su mayor parte y en el que se levantaban un sinfín de islas, era el medio preferido para desplazarse, comerciar, explorar nuevas tierras y procurarse el alimento. Por eso Posidón era un dios venerado y a la vez temido, puesto que era él quien, cuando se enfadaba, provocaba las tempestades, haciendo naufragar las frágiles naves. Se pensaba que era su cólera la que causaba los terremotos, porque los griegos creían que se originaban en el fondo del mar.
Posidón tenía un palacio de oro en el fondo del mar, en el que vivía con su mujer Anfítrite, una ninfa de las agua que tenía medio cuerpo en forma de pez. Como tenía fama de colérico, ella al principio no quería vivir con él; pero el dios, que deseaba convertirla en su mujer y demostrarle que siempre estaría enamorado, consiguió al fin atraerla. Para ello se valió de un mensajero muy especial, un delfín alegre y muy simpático que le llevaba toda clase de recados de amor, hasta que Anfítrite se dejó convencer y se marchó con Posidón a reinar sobre las aguas.
La vida de los esposos era sosegada y feliz; muy a menudo recorrían los mares organizando un vistoso cortejo. Primero salía Posidón, sobre su carro de oro tirado por hermosos caballos; Anfitrite tenía también un precioso carro de conchas y coral, tirado por caballitos de mar. A su alrededor se colocaban las ninfas de las aguas, las numerosas hermanas de Anfítrite, que se llamaban Nereidas y eran unas divinidades muy generosas: Montadas sobre delfines y caballitos de mar, ayudaban a los marineros a surcar las aguas y a llegar sanos y salvos a tierra.
A la cabeza del cortejo se situaba el hijo de los soberanos, Tritón, que también tenía medio cuerpo en forma de pez. Su misión era anunciar la llegada de sus padres, los dioses del mar, haciendo sonar una caracola marina. Con esta caracola se encargaba de hacer volver las aguas a su cauce cada vez que su padre, en un arrebato de ira, las hacía crecer e inundar cuanto encontraba a su paso.
El arma preferida de Posidón era el tridente, regalo de los Cíclopes para luchar contra Cronos. Con este tridente provocaba las tempestades, moviendo las aguas a su antojo en mitad de las tormentas. También lo usaba para hacer nacer fuentes: Daba un golpe con él en la tierra y en el acto brotaban manantiales de agua fresca. A la hora de provocar tormentas marinas, Posidón contaba con la ayuda de Eolo, el dios que hacía soplar a los vientos según las indicaciones que le daba el dios de las aguas. Así tanto podía hacer rugir a Boreas o Aquilón, los helados vientos del norte, como hacía que Euros descargara su asfixiante y húmedo aliento, o bien dejaba que la suave brisa del Zéfiro acariciara las velas de los barcos y rizara dulcemente las olas. También podía en un momento dado, encerrar a todos los vientos en un odre y mantener el mar en la calma más absoluta.
Tuvo Posidón numerosas aventuras, de las que nacieron en general seres monstruosos e irascibles como el cíclope Polifemo a quien Ulises cegó su único ojo; pero el hijo más elegante y vistoso fue el caballo alado Pegaso, que tuvo con la Medusa y que salió de su cuerpo cuando Perseo le cortó la cabeza. Fue también el padre del héroe Teseo, que mató al Minotauro.
Peleo con los dioses y diosas por ser reconocido patron de deistintas ciudades y en general perdió siempre: Contra Apolo perdió Corinto, contra Hera perdió Argos y la pérdida que más le dolió fue la de Atenas contra Atenea, pero era el señor de la mítica isla "La Atlántida".
Son frecuentes sus intervenciones en los asuntos humanos entre las que cabe destacar su participación en la Guerra de Troya: La odisea de diez años de Ulises, como castigo por habérsele enfrentado y haber cegado a su hijo Polifemo; exigió el sacrificio de Andrómeda por haber ofendido a las Nereidas; hizo concebir, como venganza por la ofensa del rey Minos, en Pasífae, su esposa, un amor monstruoso hacia el toro de Posidón que dio lugar al nacimiento del Minotauro.
Los romanos, que al igual que los griegos fueron un pueblo muy dado a hacerse a la mar y recorrer el Mediterráneo de un extremo a otro, adoraron a este dios marino, pero lo llamaron Neptuno.

Posidón (Neptuno) con el tridente

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